Las antigüedades y los rastros
Desde hace tiempo los rastros o mercadillos se han convertido en un lugar peculiar para la venta de obras de arte. En estos paraísos de la compra y la venta, que pueblan las calles de nuestras ciudades, te puedes encontrar tanto muebles antiguos como antigüedades de lo más diverso.
En los rastros se mezclan las tiendas, los puestos y los vendedores ocasionales. Todo se compra y todo se vende sin los miramientos de una feria especializada o la exclusividad de un anticuario. Los compradores y vendedores se sienten realmente libres.
¿Se pueden encontrar en los rastros antigüedades y los muebles a buen precio?
Los muebles y las antigüedades carecen en la mayoría de los casos de buena calidad pero a veces, uno se puede encontrar con ofertas increíbles aunque éstas son cada día más difíciles de encontrar pues la venta a través de internet y las ferias de antigüedades han hecho que pocos particulares o empresas recuran a los rastros para vender sus antigüedades, reduciendo ostensiblemente las posibilidades de encontrar una antigüedad que sea digna de calificarse como obra de arte.
¿Quién compra y vende en los rastros?
La diversidad de antigüedades y objetos que tienen cabida en los rastros ha hecho que sean un lugar de paso obligado para cualquier aficionado a las antigüedades. Los anticuarios suelen irse con las manos vacías mientras los particulares compran muebles antiguos y objetos que en su mayoría ni necesitan ni tienen valor artístico.
No obstante, pasar una mañana en el rastro nunca es una mañana perdida pues nunca se sabe lo que te puedes encontrar si buscas entre las montañas de cosas que se apilan por doquier.







